D
I O S E S A M O R
Los cristianos debemos de amarnos unos a otros para testificar que
somos nacidos de Dios y de esa manera manifestamos que conocemos al Dios verdadero. Veamos: 1 Juan
4:7 y 8. Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.
Dios nos amo tanto que envió a su hijo Jesucristo a sacrificarse en la
cruz del calvario, para el perdón de nuestros pecados. Veamos:
1 Juan
4:9 al 11. En esto se mostró el amor de
Dios para con nosotros, en que Dios
envió a su Hijo unigénito al mundo, para
que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado
a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por
nuestros pecados. Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a
otros.
Para perfeccionar el amor de Dios en nosotros, debemos amarnos unos a
otros. El amarnos unos a otros demuestra que tenemos al Espíritu Santo de Dios.
Veamos: 1 Juan
4:12 y 13. Nadie ha visto jamás a Dios.
Si nos amamos unos a otros, Dios
permanece en nosotros, y su amor se ha
perfeccionado en nosotros. En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu. Este versículo también demuestra
que nadie ha visto a Dios, cualquier predicador o persona que diga que ha visto
al Señor, es un mentiroso.
Los apóstoles testificaron que Dios padre envió a su hijo al mundo,
porque ellos anduvieron con Cristo durante su ministerio. Veamos:
1 Juan
4:14 y 15. Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al
Hijo, el Salvador del mundo. Todo aquel
que confiese que Jesús es el Hijo de Dios,
Dios permanece en él, y él en
Dios. En la actualidad nadie puede ver al Señor porque entonces ya no seria
creer por fe, sino por vista. Y lo que salva es la Fe en Cristo, sin haberlo
visto.
Los cristianos debemos de imitar el amor que Cristo demostró aquí en
la tierra para tener confianza en que en el día del juicio, saldremos bien
librados. Veamos: 1 Juan 4:16 y 17. Y nosotros hemos
conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor;
y el que permanece en amor,
permanece en Dios, y Dios en él. En
esto se ha perfeccionado el amor en nosotros,
para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo.
La persona que aun vive en temor demuestra que no tiene el amor de
Dios. Porque el amor de Dios hecha fuere el temor del mundo. Veamos: 1 Juan 4:18. En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el
temor; porque el temor lleva en sí
castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. Hermano
cristiano: Si aun siente temor en el
mundo, perfecciónese en el amor de Dios, porque el temor se vuelve castigo si
usted no practica el amor de Dios.
Dios nos amo primero, enviándonos a su hijo Jesucristo al mundo para enseñarnos
su verdad, para redimirnos, para profetizar, para salvarnos de la muerte
eterna, para quitarnos el yugo de la ley, y principalmente para sacrificarse
por nuestros pecados. Veamos:
1 Juan
4:19 Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.
La persona que aborrece u odia a su hermano, no puede amar a Dios,
porque si no ama a su hermano que lo ve, como va a amar a Dios que no lo ve.
Veamos: 1 Juan
4:20 y 21. Si alguno dice: Yo amo a
Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso.
Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?
La principal manera de demostrar que verdaderamente se ama a Dios, es
que amemos a nuestros hermanos, a nuestro prójimo y a todas las demás personas
sin importar su status. Veamos: Juan 4:21. Y
nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.
Dios bendiga su vida. Amen.

No hay comentarios:
Publicar un comentario